10 d’abril 2011

No son vuestros muertos, de Raquel Delgado


No son vuestras las rosas rojas que están esperando ser plantadas
ni os pertenecen los gusanos que nutren esta tierra,
no reconocéis ningún nombre, ningún apellido
pero seguís escupiendo sobre nuestros libertarios.

Esos muertos, son nuestros
los vuestros, hijos de puta, no reclaman lápida ni llanto.

Nunca conocisteis a Joaquín, mi tío abuelo,
yo tampoco,

me robasteis esa posibilidad
el único recuerdo prestado
es una fotografía arrugada
una cara desconocida, sin voz, que reclama regresar a casa.

No son vuestros muertos,
no es vuestra sangre,
ni vuestro dolor,
es nuestro llanto.

Con insolencia demandáis silencio y olvido,
quedaron atrás los años de pan y agua,
del señorito y su cortijo,
mis abuelos aprendieron a resistir con silencio
pero me enseñaron a gritar,
me enseñaron a utilizar mi lengua viperina
para defender lo que es mío.

Quiero llevarle flores a Joaquín,
quiero que nuestros libertarios regresen a casa
y quiero que vosotros, hijos de puta
agachéis la cabeza y aprendáis a vivir en silencio.